Es ahora o nunca

Si si lo sé, “es ahora o nunca” no es que sea la frase mas ágil que se pueda encontrar en el universo de nuestro lenguaje, aunque si vamos un poco mas allá quizás la identifiquemos con algunos de los valores como lo son el compromiso y el coraje, pero bueno no quiero justificar mas el titulo de esta intervención. Lo que realmente quiero expresar en este espacio es algo que me viene dando vueltas en la cabeza hace algunos días que quizás muchos sean conscientes, y por lo tanto quiero manifestar que lo soy también.

El mundo allá afuera está marchando a velocidades nunca antes vistas, y no hablo que las personas parecieran cada vez mas apuradas, aunque esto puede ser una consecuencia del cambio generacional tan abrupto que estamos viviendo, ese cambio que asimilo como una carrera de 4×100 mts en el atletismo, donde por equipos cada corredor lleva durante 100 metros un testimonio hasta entregárselo a otro compañero para que haga lo mismo, y así hasta que el cuarto participante recorra el ultimo tramo correspondiente. La única diferencia que veo con esta analogía es que en el deporte los 4 atletas de un equipo tienen velocidades muy similares, por el contrario cuando le entregamos el testimonio a nuestra siguiente generación ésta será como mínimo el doble de veloz o por lo menos querrá todo el doble de veces mas rápido.

Es aquí donde quiero dejar mi pensamiento, ya que las antiguas y grandes organizaciones que fueron concebidas muchísimas generaciones atrás nunca antes habían sentido el cambio en la forma de pensar de sus clientes en tiempos tan cortos, es quizás la razón por la cual la agilidad hace 20 o 30 años no era algo que siquiera se asomara por este tipo de empresas, ya que su pensamiento era hasta hace muy poco, “Mi nicho de mercado es este y nada mas, mis clientes no cambian”, y tenían razón porque les funcionaba muy bien y de verdad que las personas no cambiaban mucho en ese entonces, sin embargo, los tiempos se han transformado y de que manera, en muy poco tiempo las últimas generaciones (Sobretodo los Millenians) se convirtieron una gran amenaza para aquellos que se quedaron totalmente estáticos y que creen que debido a su reputación conservada por décadas esta ola no los derrumbará, lo cual al pasar de los días se aleja cada vez mas de la realidad.

En consecuencia creo que éste es el momento para que esas organizaciones despierten, es ahora o nunca, de no ser así su reacción podría ser demasiado tarde como para tomar conciencia, y esos competidores silenciosos que aun no ven tomarán la delantera porque si entendieron que las empresas mas que dedicarse a lo estrictamente lucrativo tomaron la decisión en dar valor y experiencias inolvidables. No se trata de ser tan rápido como los demás, porque quizás nos estrellemos mas fuerte, pero si ser adaptativos al entorno, dejar la arrogancia de lado sabiendo que el cliente tiene más poder que nunca, estas nuevas generaciones ya no se “casan “con una marca para toda su vida, toman lo mejor de cada una armando su propio “combo”, y lo cambiaran cuantas veces quieran de ser necesario buscando siempre  la mejor experiencia.

En conclusión, estamos en una era donde el cambio en los últimos 10 años ha sido realmente crítico y la divergencia entre lo social, lo legal, lo generacional y lo tecnológico cada vez se hace más grande, lo disruptivo de las ideas llevadas a soluciones divergentes y convergentes nos impulsan cada vez a fronteras no contempladas, mientras que en los próximos años encontraremos crecimientos más exponenciales imposibles de dimensionar, definitivamente éste es el gran reto para todas las empresas que quieren permanecer y no llegar a ser un caso de estudio de quienes vieron la ola del cambio y decidieron no subirse en ella.

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3 pensamientos en “Es ahora o nunca”

  1. ¡Es ahora o nunca, Carlos! Me recordó uno de los pasajes iniciales de esa gran obra literaria de nuestro premio Nobel, Gabriel García Márquez, de quien sabes soy absolutamente fanático:
    “En el mundo están ocurriendo cosas increíbles”, le decía (José Arcadio Buendía) a Úrsula. “Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros.”
    Esto hoy es más cierto que nunca en nuestra realidad. Organizaciones dedicadas al contenido que no producen contenido, compañías de transporte de personas que no poseen sistemas de transporte ni conductores, redes sociales que ofrecen servicios financieros a sus suscriptores y lo más importante, miles de millones de personas, en su mayoría jóvenes, inmersos en la virtualidad de la Red, en lo que se convierte en el conglomerado más grande de todos los tiempos, ávidos de consumir productos y servicios de toda clase, instantáneos, desechables pero de mucho valor, que les ayude a fomentar y a perpetuar su modus vivendi.
    Y la cultura ágil, excitando el trabajo colaborativo, estimulando la entrega tempana y frecuente de valor, impulsando la mejora continua, la innovación, la transformación y posibilitando la adaptación para sobrevivir, nos proporciona muchas de las respuestas, sino todas, a estas necesidades del milenio que avanza.
    ¡Es ahora o nunca, mi estimado, qué gran artículo!

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